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Agua y Soda La Yoli, el fortalecimiento de una empresa familiar

Con más de 70 años en el mercado, en esta etapa se apuesta a la certificación con normas internacionales de calidad y servicio que profesionalizan productos de fuerte impacto en la región.

lunes, 02 de octubre de 2017 - 10:30 a.m.


La Yoli empresa familiar local con proyección nacional La Yoli empresa familiar local con proyección nacional



Ignacio Peschiutta, tercera generación de esta familia que adquirió la fábrica de soda en 1978 es quien nos acerca un panorama de pasado presente y futuro de Agua y Soda La Yoli.

“Se llama así en honor a la hija del primer dueño de la empresa, la que aún vive a una cuadras de la sodería, cuenta este joven que junto a sus tres hermanos trabajan con su padre José Luis desde que eran niños.

“Hoy vienen hasta mis sobrinos, o sea que habrá una nueva generación en la fábrica”, asegura Ignacio quien reconoce que el mayor capital de la embotelladora son los empleados “tenemos un gran equipo, gente de muchos años trabajando aquí con gran experiencia” .

Entre mano de obra directa e indirecta unas 22 familias dependen de este emprendimiento que desde sus comienzos no ha parado de crecer.

En los 90 fueron los primeros en meterse en el mercado de los dispensers de agua, “Guma S.A fue nuestro primer gran cliente para ese nuevo producto, eso nos permitió crecer”, recuerda Peschiutta.

El emprendimiento que nació de la mano de Bautista Zanello en 1944, fue adquirido por lucio Almada en el 77´ y luego en 1978 por el abuelo de Ignacio, Horacio Peschiutta”.

Mantuvieron el nombre y espíritu de servicio, eso hace que conserven clientes históricos  y que se afiancen en el mercado con cada producto que proponen.

Actualmente además de la tradicional soda en sifón y los botellones de agua y dispensadores de agua fría y caliente, cuentan con una línea de aguas envasadas en botellas descartables, ese sector antes era tercerizado y ahora se planea ampliar el sector en la propia empresa.

“Hace dos años nos propusimos profesionalizarnos, dejar de ser una sodería de barrio para formar una gran empresa”, reconoce este joven emprendedor. Es así como han logrado las certificaciones de calidad IRAM y BPM,  lo que avalan el proceso de captación de agua de vertiente en pozo propio y su posterior manipulación hasta llegar a la mesa del cliente.

Lo próximo será una certificación ISO 9001 que apunta a mejorar el proceso de gestión en servicio, la expansión de la línea de descartables y  la vedete del momento, es la distribución en el mercado de una cerveza artesanal generada por el mismo joven con un amigo.

“nuestra mayor fortaleza son nuestros empleados y nuestros incondicionales clientes, a ellos debemos agradecer la permanencia de una marca que se sigue expandiendo pese a sus más de 70 años de historia.

Una historia que continúan José Luis y Susana los padres de Ignacio, Angelo, y Luciano .




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